
¿Un corazón endurecido o un lente endurecido?
Pocos pasajes inquietan tanto a los creyentes reflexivos como la historia del corazón endurecido de Faraón. La idea de que Dios endureciera el corazón de un hombre puede resultar perturbadora—e incluso injusta—como si Faraón hubiera sido preparado para fracasar desde el principio. He escuchado a cristianos sinceros luchar con este pasaje, preguntándose si el problema está en el carácter de Dios o en la historia misma. Pero con el tiempo, he llegado a creer que esa incomodidad suele señalar algo distinto—no un corazón endurecido en la Escritura, sino el lente a través del cual la leemos. ...